Existe mucha preocupación por la aparición 
en los trigales de la “roya amarilla” o “estriada”

Es una enfermedad que produce fuertes pérdidas 
en el cultivo de invierno.

Como se anticipó la semana pasada en este Suplemento Rural, existe una gran preocupación por la aparición de una grave enfermedad en trigo como es la “roya amarilla o estriada”, causada por el hongo Puccinia striiformis f. sp. Tritici, lo que hizo que los productores de trigo de Tucumán y zonas de influencia (sur de Salta, oeste de Santiago del Estero y sudeste de Catamarca), tomen cartas en el asunto.

El doctor Daniel Ploper, las ingenieras Victoria González y Catalina Aguaysol y el doctor Sebastián Reznikov, de la Sección Fitopatología de la Eeaoc, comentaron que si bien esta patología ya había sido detectada en Tucumán en la campaña 2017, en aquella oportunidad se había presentado con valores bajos, tanto de “incidencia” (porcentaje de hojas con síntomas) como de “severidad” (porcentaje de tejido foliar afectado).

Esta es una de las enfermedades vegetales más ampliamente distribuidas por todo el mundo, y también la que produce mayores pérdidas en el cultivo del trigo. Su gran capacidad de dispersión a largas distancias es debida a su aptitud de causar infecciones sucesivas de un campo a otro, a lo largo de las estaciones y a su característica de ser una enfermedad policíclica.

En Argentina su ocurrencia fue siempre esporádica y recluida a regiones con temperaturas más bajas, como el sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, “debido a la difusión de variedades de trigo susceptibles, al surgimiento de nuevas razas virulentas del hongo y a las condiciones predisponentes para la enfermedad, desde 2016 se vienen registrando importantes epidemias de “roya amarilla” en el sur de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, y Buenos Aires, que en la mayoría de los casos, con variedades susceptibles, requirieron aplicaciones de fungicidas para su control”.

Sin embargo, en esta ocasión la inquietud surge debido a que “ya se la ha detectado en prácticamente en toda la región y en estadio tempranos a intermedios del cultivo”. La primera detección se hizo en el Laboratorio de la Sección Fitopatología de la Eeaoc el 18 de julio, sobre muestras de lotes comerciales. Desde esa primera detección se recibieron muestras de diferentes localidades resultando todas positivas para “roya amarilla”, con valores de incidencia que variaron entre el 30% y el 100%, y con niveles de severidad de hasta el 80%. La ingeniera Aguaysol resaltó que se observaron diferencias de comportamiento a la enfermedad entre cultivares evaluados.

El doctor Ploper señaló que “la agresividad del patógeno quedó de manifiesto en el transcurso de una semana”, ya que con condiciones ambientales favorables (tiempo fresco y húmedo) se pasó de una incidencia del 20% a valores de hasta el 100%. La ingeniera González mencionó que es importante determinar el estadio fenológico en que se encuentra el trigo, ya que en la actualidad los cultivos con presencia de la enfermedad están en diferentes estadios, tales como inicio de macollaje, fin de macollaje, inicio de elongación del tallo y encañazón. Ploper, por su parte, recomendó hacer un monitoreo permanente y determinar la conveniencia o no de aplicar fungicidas y el momento de aplicación, en función de la incidencia de la enfermedad y la susceptibilidad del cultivar sembrado. Ante la situación planteada, se están realizando aplicaciones de fungicidas antes de la fecha normal de control, procurando frenar el avance de la enfermedad.

Las recomendaciones de los profesionales de la Sección Fitopatología de la Estación Experimental (Eeaoc) incluyen monitorear periódicamente los lotes de trigo debido a la agresividad de esta patología y consultar con el Laboratorio de la Sección Fitopatología de la Eeaoc. Asimismo, resaltaron que el control de la enfermedad va a depender de la variedad, localización del campo y producción potencial de cada año. El manejo de esta patología debe contemplar las siguientes recomendaciones generales: 1) sembrar variedades con la máxima resistencia y compatibles con las prácticas agronómicas de la zona; 2) seguir en EL campo las primeras infecciones; 3) aplicar fungicidas en función de niveles de la enfermedad y análisis del costo-beneficio.

Fuente: La Gaceta